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Posición de La Moraleja respecto la deforestación

Dada la importancia del área en donde está localizada la finca, como corredor natural vinculado a la Reserva Nacional Pizarro, en Salta, La Moraleja trabajó con ProYungas para iniciar un anteproyecto de Reforestación y Conservación del Bosque Nativo.

La propuesta se enmarca en el contexto de la Estrategia Nacional de Restauración promovida por el Ministerio de Medio Ambiente de la Nación. La Moraleja  está trabajando en cuatro áreas: A) Restauración de áreas intervenidas; B) Monitoreo de la biodiversidad; C) Implementación de áreas privadas de conservación; D) Contribución a la conservación regional.

Las acciones son las siguientes:
A) Restauración de áreas intervenidas: Esto se realiza en 1.080 hectáreas, a través de un plan de reforestación con especies nativas y la intervención para su recuperación natural.
B) Monitoreo de la biodiversidad: Recopilar información clave sobre la flora y la fauna para evaluar la respuesta de las especies naturales seleccionadas a las acciones de restauración, así como, la integración coherente de las actividades productivas y los ambientes silvestres del área.
C) Áreas privadas de conservación en los espacios forestales restantes dentro de la finca, bajo la figura de Reserva Privada. La propuesta incluirá 6.566 hectáreas de bosques, incluyendo las 1.080 hectáreas restauradas.
D) Contribución a la conservación regional, como apoyo a los esfuerzos de la Provincia de Salta para agregar áreas naturales a la Reserva Nacional Pizarro, de acuerdo con los criterios y metodologías definidas por la Administración Nacional de Parques Nacionales.

2020-07-07T22:00:58+00:00

Producir limones de calidad y con sustentabilidad en Salta

CLARÍN, 26/05/2017

El complejo agroindustrial La Moraleja obtuvo una nueva certificación de producción sostenible para su planta de Apolinario Saravia.


La Moraleja, una empresa que se dedica a la producción e industrialización del limón, obtuvo una nueva certificación de calidad de su complejo agroindustrial localizado en Apolinario Saravia, provincia de Salta.

Se trata de la certificación en Agricultura Sostenible/Rainforest Alliance, un programa internacional que está impulsado por la Red de Agricultura Sostenible (RAS), que es una coalición de organizaciones conservacionistas independientes sin fines de lucro de América, África, Europa y Asia, que promueve la sostenibilidad social y ambiental de la producción agrícola por medio del desarrollo de normas de calidad. Estas normas son amplias e integrales, y otorgan oportunidades para generar cambios profundos en la gestión y administración de las producciones.

Maximiliano Klix, presidente de La Moraleja, frente a limones listos para ser cosechados.

El presidente de la empresa, Maxilimiano Klix, dijo “estar muy orgulloso de haber alcanzado este nivel de calidad en certificación, la primera citrícola del país en obtenerla, un trabajo de muchos años del conjunto de la compañía y sus accionistas que nos indica el camino a seguir a nivel internacional, con altos niveles de productividad y cuidado ambiental”.

Para obtener la certificación, las empresas auditadas deben cumplir con la norma de la Red de Agricultura Sostenible que contemplan programas de conservación de los ecosistemas, proteger la biodiversidad, la vida silvestre y las vías fluviales, conservar los bosques, reducir el uso de agroquímicos y salvaguardar el bienestar de los trabajadores, la prohibición del trabajo infantil y el cuidado de las comunidades locales.

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2017-12-28T17:22:49+00:00

Premio a la Excelencia Agropecuaria: los ganadores, con una fuerte impronta de innovación

LA NACIÓN, 26 de Noviembre de 2016

La tendencia en los participantes de todas las categorías fue salir de las prácticas conocidas para agregar valor; el Oro lo ganó Grupo Puerto Las Palmas.

En la que ya es la fiesta de fin de año del campo, se entregaron los dieciséis premios a la Excelencia Agropecuaria y el Oro que fue para el Grupo Puerto Las Palmas. El evento organizado por Banco Galicia y diario La Nación convocó a cerca de 300 invitados en el restaurante central de Palermo que siguieron la suerte de las ternas con la elección de los ganadores de cada categoría.

Fue una noche donde reinó el optimismo y fue distinta de la de las últimas ediciones por muchos motivos, el más visible la presencia de ministros y funcionarios del gobierno nacional y provinciales. Para comprobar una vez más el cambio de clima político y el adiós a los estériles enfrentamientos del pasado bastaba con ver mezclados entre los productores y empresarios a Francisco Cabrera, ministro de la Producción, y a Leonardo Sarquis y Sergio Busso, ministros de Agroindustria de Buenos Aires y Córdoba. Departieron charla y prestaron oídos a discreción.

Otra de las cuestiones que hizo diferente a esta edición fue la calidad de los trabajos presentados. Dejaron en claro que el acento de las empresas está puesto definitivamente en la innovación. No fue casualidad que la categoría con más participantes fuera la de Innovación y Desarrollo, con 41 presentaciones. Pero la vocación por dar un paso más allá de las zonas de confort productivo donde todo esta controlado se derramó en el resto de las categorías. Es el caso de ganaderos que a pesar de ser muy eficientes produciendo no quedan satisfechos y se arriesgan en la comercialización de carnes. O productores frutihorticolas que le ponen marca a sus productos.

También estuvieron los que integran su producción en un círculo virtuoso como fue el caso del Grupo Puerto Las Palmas, que se llevó el Oro. En la localidad de la Leonesa, Chaco, integran la producción de arroz con el pacú al que procesan en su frigorífico y comercializan. No tiran nada y utilizan todos los subproductos en las plantas de balanceado y de procesamiento de arroz. Transformaron una región considerada marginal a una zona de alto potencial para el arroz y la producción de pacú.

Esa capacidad de transformación también estuvo presente en el resto de los participantes al premio y fue la principal causa del optimismo de la noche.

1. Agroalimentaria

Puerto Las Palmas
Martín Meichtry

Fue premiado por su modelo de innovación y de integración de actividades productivas e industriales. De ser una empresa familiar que produce arroz desde hace 30 años en la localidad de La Leonesa, Chaco, a desarrollar un sistema donde se rota el cultivo de arroz con el pacú al que procesan y comercializan en más de 12 cortes diferentes. Para cerrar la integración instalaron plantas para balanceados extrusados para peces y para el procesamiento de arroz. Un esquema único en el país.

2. Agricultor

Finca La Carolina
José Manuel Paz

Fueron premiados por su constante innovación en la producción de papa semilla en los valles calchaquíes al oeste de Tucumán. Son pioneros en almacenaje de papa semilla, mecanización de la producción y ahora avanzaron con el riego. Implementaron un proyecto de riego gravitacional presurizado con una represa y 40 kilómetros de cañerías para distribuir el agua en 400 hectáreas productivas. También sumaron la producción de lechuga para proveer a Mc Donald’s.

3. Ganadero

Juncal
Eduardo Montoya

Integró verticalmente su producción en una región ganadera marginal como es Mendoza y San Luis donde tienen los campos de cría y el feedlot. La empresa alquila un frigorífico donde faena vaquillonas y novillitos cuyos cortes y embutidos comercializa en Mendoza en tres locales bajo la marca «Mi Estancia», Además comercializan otra calidad de carne en otros dos locales bajo la marca Don Justo. En promedio faenan 580 cabezas por mes. Tienen 4 camiones propios.

4. Gestión ambiental

La Moraleja
Maximiliano Klix Saravia

Es el mayor productor de limón del país en un solo paño con 4000 hectáreas de plantación. Son regadas por el sistema de riego localizado tipo gota a gota y funciona por fuerza gravitacional. Emplea la pendiente del terreno para trasladar el agua almacenada en dos represas alimentadas por fuentes naturales de agua: del río y de las precipitaciones. No requiere energía externa, ni emplea combustibles. Es un sistema amigable con el medio ambiente, no genera contaminación, ni afecta las napas acuíferas.

5. Agroturismo

Per aqua
Brenda Junín

Desarrolló en el pedemonte mendocino el primer Spa herbal del país con un servicio de excelencia en el turismo del bienestar. Per Aqua es un establecimiento rural dedicado al desarrollo de productos de relax y gourmet y a servicios de salud fito- terapéutica. La línea gourmet posee productos como ajíes jalapeños, hierbas molidas, aliños y vinagres, sales especiadas, vinos y cafés aromatizados. Los productos Per Aqua integran los denominados alimentos naturales sin conservantes.

6. Educador

Esc. Tres Arroyos
Omar Ramos

Al entender que en la educación agropecuaria «la digitalización de la agricultura» es una disciplina fundamental para que los alumnos, esta institución educadora implementó un programa novedoso. Capacitan a los docentes en la digitalización, incorporaron equipos y software para los alumnos con horas de práctica de casos y profundizaron la interrelación entre las distintas disciplinas como la biología, la agronomía y las matemáticas.

7. Lechero

Adeco Agro
Ezequiel Garbers

El año pasado alcanzaron producciones individuales récord. Sobre un rodeo de 7000 vacas en ordeño lograron 36,5 litros diarios por vaca de producción promedio anual. El rodeo está distribuido en dos módulos con una plataforma rotativa para el ordeñe que tiene una capacidad para ordeñar más de 500 vacas por hora. Esto permite ordeñar la totalidad del rodeo tres veces por día. Desde 2005, Adeco produce leche en tambos 100% estabulados con cama de arena.

8. Porcino

INGACOT
Agustín Tocagni

Fueron premiados por su modelo de integración y alta productividad. Obtuvieron una tasa de parto de 92,6% y 2,56 partos por hembra por año. En post destete y en engorde lograron ganancias diarias de 511 y 942 gramos respectivamente. En cuanto a la integración, la producción de cereales y oleaginosas de sus campos de Bolívar son la base de la alimentación del criadero de cerdos. Venden sus animales vía media res o procesados bajo la marca propia La Ibérica.

9. Fabricante

Carlos Mainero
Hugo Carassai

Su revolucionario cabezal para maíz modelo MDD-100 permite cosechar en múltiples distanciamientos entre líneas o direcciones de avance sin necesidad de ajuste manteniendo acotadas las pérdidas de recolección y sin resignar productividad. Es uno de los productos más reconocidos a nivel nacional e internacional. El cabezal se encuentra en los mercados de EE.UU., Canadá, Sudáfrica, Australia, México y Colombia. En EE.UU. hay más de 60 equipos trabajando.

10. Forestador

Tapebicuá
José Urtubey

Se manejan con los principios del manejo forestal responsable establecidos por el Forest Stewardship Council, certificados por auditorias externas. El sello del FSC en los productos garantiza la trazabilidad desde el bosque hasta el consumidor. Además realizan un manejo intensivo que permite maximizar la producción de madera de calidad, aumentando la proporción destinada a productos de alto valor agregado. Procesan 300.000 toneladas anuales de eucalipto y pino para tableros compensados.

11. Frutihorticultor

Mario Cervi e hijos
Mario Pablo Cervi

Logran que la producción de las 1200 hectáreas del Alto Valle de manzanas, peras, pelones, duraznos, ciruelas y damascos, que empacan y conservan sea comercializada como frutas de alta calidad y pueda capturar los mejores precios. Además gracias a su capacidad frigorífica, que alcanza las 35.000 toneladas, pueden distribuir y vender sus frutas a lo largo del año a pesar de la marcada estacionalidad de la producción.

12. Cabañero

Las Lilas
Octavio Caraballo

Fue premiado por el resultado de las ventas de reproductores Angus y Hereford en sus tres remates anuales. En Angus, 311 toros PC promediaron de 62.952 pesos resultando 32% superior en precio a las principales cabañas y un 46% por encima de los remates auspiciados por la raza. Mientras que en la raza Hereford sobre 173 toros PR obtuvieron un promedio de 55.177 pesos, un 36% superior a las principales cabañas.

13. Investigación

Gentos
Juan Amadeo

Obtuvieron el primer cultivar de Festuca Arundinacea desarrollado por una empresa argentina que será introducido en el mercado norteamericano. El cultivar permite solucionar los problemas de falta de perennidad en zonas de clima con altas temperaturas. Es el resultado de la investigación integrada entre Gentos, la Fundación Samuel Roberts Noble de Oklahoma y Agrisearch Grasslands de Nueva Zelanda.

14. Extensión

Aula Aapresid
Nicolás Bronzovich

Al diagnósticar que la causa del cuestionamiento social a la actividad productiva del agro es el desconocimiento, Aapresid emprendió el Proyecto Aula Aapresid que impulsó a los socios de las 37 regionales a desarrollar disertaciones orales en colegios de las distintas localidades. Desde 2009 se han registrado 280 charlas con más de 12.000 asistentes en 9 provincias con la participaron más de 50 socios y 25 disertantes.

15. Contratista

Duckas
Patricio Aguirre Saravia

Desde hace 34 años confeccionan reservas forrajeras. Tienen la idea de no aumentar el número de clientes sino que cada cliente aumente su superficie de picado. En la campaña pasada superaron las 13.500 hectáreas ensiladas con los mismos clientes de hace diez años. Para brindar un mejor servicio instalaron un laboratorio portátil que realiza un análisis del material ensilado que se deja al productor en el campo.

16. Innovación

Red Surcos
Carlos Calvo

Al aplicar la nanotecnología obtuvieron una formulación de 2,4 D diferente con grandes ventajas comparativas que ya fueron comprobados en más de 5 millones de hectáreas. Utiliza hasta el 50% menos de ingrediente activo por hectárea para ejercer el control deseado, a la vez que otorga beneficios adicionales como poseer bajo olor, baja volatilidad y no inactivarse en aguas de duras. Prescinde del uso de cualquier coadyuvante.

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2017-12-28T17:15:11+00:00

El limón, la exportación más competitiva de la Argentina

CLARÍN, 18/09/2016

Un estudio de la Fundación Mediterránea indica que el sector citrícola es el más competitivo de las exportaciones argentinas. Los embarques de ese complejo ( limón fresco, aceite de limón y jugo de limón) superan con creces las colocaciones de otros productos. En el caso del limón fresco su participación en el mercado mundial llega a 15% y el aceite de limón, al 40%. A modo de comparación, la participación de las exportaciones de té llegan a 1,8%, las manzanas, 2,1%; la carne bovina (2,6%) y vinos (2,6%). Sólo las peras alcanzan una participación parecida con 14,6%.

Las exportaciones citrícolas alcanzaron US$ 570 millones, con una tasa de crecimiento promedio anual de 9% durante los últimos 15 años. Argentina figura entre los principales productores y exportadores de limón.

Sus clientes más importantes son países desarrollados, con una gran participación de la Unión Europea. Ayuda el factor contra-estación.

El trabajo, dirigido por Jorge Vasconcelos, se focalizó en el caso de La Moraleja, un establecimiento ubicado en Salta, lejos del mayor núcleo productivo de Tucumán. Lo tomaron como ejemplo para analizar cómo se puede lograr una expansión de la frontera agrícola. La Moraleja, que cuenta con 4.000 hectáreas cultivadas, está por ampliarse a 5.000 hectáreas, lo que le permitirá una producción de 160 mil toneladas anuales.

La Moraleja comercializa productos industriales, por encima del promedio nacional. Del total facturado por La Moraleja en 2015, 4% fueron ventas de limón fresco, mientras que el 96% restante fue por productos industrializados. Por otro lado, un 95% del total facturado en 2015 fue explicado por las ventas al mercado externo.

 

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2017-12-28T17:22:56+00:00

La Argentina es líder en el comercio de limón

LA NACIÓN, 20 de Septiembre de 2016

Tiene el 40% del mercado mundial de aceite, según la Fundación Mediterránea

Mientras la Argentina está más cerca de conseguir la apertura del mercado norteamericano de limón en fresco, tras una reciente visita de inspectores de sanidad vegetal de Estados Unidos al país, la Fundación Mediterránea difundió un estudio en el que destaca la competitividad que tiene la cadena productiva de esa fruta.

Según el informe, el complejo citrícola del limón es el que mayor inserción internacional presenta en comparación con otras cadenas agroalimentarias. Las exportaciones de los tres principales productos de la actividad limonera (fresco, aceite y jugo) «capturaron casi el 15% de las exportaciones mundiales para el promedio del período 2010/14», según el informe.

En el caso del aceite de limón, la participación de mercado todavía es superior: 40%, señala el informe elaborado por los economistas Jorge Vasconcelos, Jorge Day y Guadalupe González, del Ieral (instituto de investigación de la Fundación Mediterránea.

Al comparar la participación de mercado de otros productos de las economías regionales y agroindustriales en el mismo período el informe sostiene que el té capturó un 1,8%; las manzanas, 2,1%; la carne bovina, 2,6%, y los vinos, 2,6%. Sólo las peras se acercan a los rendimientos de la cadena del limón, ya que la participación de mercado llega al 14%, sostiene el trabajo, sobre la base de datos de Comtrade. A su vez, la Argentina exportó productos de limón y derivados por US$ 570 millones.

Además de los números macro del complejo limonero, el trabajo de la Fundación Mediterránea analiza el caso de un emprendimiento productivo radicado en Salta, en el campo La Moraleja, una zona no habitual para la producción de limón ya que ésta se realiza mayoritariamente en Tucumán. Este campo, de 3000 hectáreas, es el resultado de la transformación de una zona de monte en un área de producción donde se practica riego por goteo. Además, se construyó un canal derivador y una represa que permitieron superar el problema de la irregularidad de lluvias en la zona.

El trabajo de la Fundación Mediterránea sostiene que el emprendimiento de La Moraleja tiene una participación en la industrialización del limón por encima de la media nacional. Del total facturado, «un 4 por ciento estuvo representado por las ventas de limón fresco, mientras que el 96% restante fue por ventas de productos industrializados», destaca.

Una de las ventajas del mayor grado de desarrollo en origen de los productos es que mientras los costos de transporte (Salta-Buenos Aires) representan un 8% para el limón en fresco, para el aceite y la cáscara representan 0,6 y 0,4%, respectivamente, sostiene el informe.

Inserción internacional

  • La Argentina tiene el 15% del comercio mundial del limón, compuesto por el producto en fresco, el aceite y el jugo
  • En productos procesados, como el aceite, la participación llega al 40%. En total, la Argentina exportó por 570 millones de dólares
  • Esta inserción del complejo citrícola del limón es superior al de otras cadenas como la del té (1,8%) o la de manzanas (2,1%) tomando como base el período 2010-2014
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2017-12-28T17:26:52+00:00

El campo es industria… y el limón lo demuestra en el norte argentino

CLARÍN RURAL, 16/07/2016

En Apolinario Saravia, a 250 kilómetros al este de Salta capital, en la finca La Moraleja, la producción limonera es líder mundial. Una historia para contar.

Si el objetivo de muchos en el agro es lograr una integración vertical de la producción y agregar cada vez más valor a la cosecha, para ser competitivos y generar cada vez más empleo, la producción limonera de punta, como la que se desarrolla en la finca La Moraleja, en Salta, lo logra con creces.

Pero, para empezar, algunos datos de este sector. Durante el 2015, la cosecha de limones en el país fue de más de un millón de toneladas, de las cuales un 25% tiene como destino fruta fresca (la mayor parte para exportación) y el restante 75% se procesa en las industrias.

Según la Federación Argentina del Citrus, la producción argentina es 15,42% de la mundial, pero 37% del procesamiento industrial del limón que se hace en el mundo tiene lugar en la Argentina. En ese punto talla fuerte el norte argentino, como empresas en Tucumán, Jujuy y Salta. La Moraleja es una de las más importantes de ellas.

La compañía fue fundada hace 37 años en Apolinario Saravia, en el departamento de Anta, en el este de la provincia y tiene la particularidad de que realiza una la integración de punta a punta.

Compran la semilla de las estaciones experimentales del INTA Famaillá y Yuto (aunque están en pleno proceso para poder obtener sus propias semillas) y luego siguen hasta la industrialización del limón en distintas formas.

En la finca, de más de 14.000 hectáreas, la plantación de limón ocupa 3.500 hectáreas y produce un total de 135.000 toneladas. “Proyectamos agregar 200 hectáreas más por año durante 5 años, hasta alcanzar cerca de 5.000 hectáreas de este cultivo, lo que nos permitiría obtener una producción de 160.000 toneladas”, explicó Maximiliano Klix, presidente de la firma, a Clarín Rural.

A veces se dijo que el agro no genera empleo, pero La Moraleja es la principal empresa empleadora de la zona de Anta. Allí trabajan entre 1.500 y 1.800 trabajadores en plena época de cosecha (de marzo a agosto).

Para llegar a esa instancia, la clave de la producción es su sistema de riego localizado de alta frecuencia, que tiene el tipo de gota que va a donde tiene que ir, por presión gravitacional, aprovechando la pendiente del suelo.

El riego es un tema clave. Para eso, tienen dos represas: una con una capacidad de 8 millones de litros cúbicos y la otra, de 3 millones de litros cúbicos. “Este es el corazón de todo”, dice Klix. Desde allí abastecen a un acueducto que tiene un recorrido de 65 kilómetros, cuya función es dejar el agua en la cabecera de cada módulo de riego.

La represa es clave para el sistema de riego que abastece la producción de la finca.

Esos módulos, de 100 hectáreas, se subdividen a su vez en 4 partes de 25 hectáreas cada una, desde los cuales se entrega el agua a cada planta según su necesidad.

Con este sistema de riego, buscan tener una producción bien sustentable, ya que no utilizan motores a combustión que puedan resultar contaminantes.

El riego es clave, justamente, en ésta época, hasta que empiezan las lluvias. “Acá llueve un total anual de entre 800 y 900 milímetros. Las primaveras son secas en general. Y hay que rogar que llueva cuando va llegando el verano”, contó el presidente de la firma.

Una vez cosechado, el limón es transportado hacia la planta industrial que la firma tiene en la misma finca, para su procesamiento. Allí pueden procesar 1.000 toneladas por día y se fabrican tres productos: aceite esencial de limón (se usa en la industria alimenticia), jugo concentrado turbio y clarificado y cáscara deshidratada, que se utiliza como materia prima para la obtención de la pectina (una sustancia que a su vez se utiliza para gelificar alimentos).

En estos tambores se exporta el aceite esencial de limón para la industria alimenticia.

En la finca no solo industrializan la propia producción, sino que también compran limones a otros productores, incluso de provincias vecinas como Tucumán. De hecho 80% de lo que industrializan es producción propia y el 20% restante es de terceros.

Claudio Crivelli, encargado de la planta, dice que una de las claves es invertir en forma constante. “En la interzafra siempre hacemos ajuste para mejorar la eficiencia y aumentar nuestra capacidad de producción”, explicó. En la fábrica que maneja trabajan en forma permanente unas 200 personas.

Con semejante producción, el tratamiento de efluentes es un tema clave. Por eso, separan los sólidos de los líquidos con el propósito de que los líquidos (tras neutralizarles la acidéz) sirvan para reutilizarse en el riego de la producción de árboles que tiene la empresa. Los sólidos, por su parte, se destinan a alimentar el ganado con el que también cuenta la compañía.

La producción de La Moraleja está claramente enfocada en la exportación: 85% de su facturación proviene de negocios que hacen con Rusia, España, Holanda e Italia. En el plano comercial, una de sus principales ventajas radica en que comienza la cosecha meses antes que sus competidores de Tucumán, además de estar en contraestación con respecto al hemisferio norte.

El sinceramiento del tipo de cambio los ayudó a recuperar competitividad internacionl. “Pero como cualquier industria con mano de obra intensiva y enfocada en la exportación, nos pega la suba de costos internos. Entendemos que debe encontrarse todavía un punto de equilibrio”, opinó Klix.

Pero, más allá de las dificultades, la base de la competitividad sigue estando en la innovación, la eficiencia y la escala. En eso, en La Moraleja, tienen mucho para contar. FIN

Horticultura techada

En la finca La Moraleja, en Salta, la producción hortícola también tiene un lugar importante. Esta actividad ocupa 40 hectáreas de cultivos bajo cobertura, de las cuales 22,5 son de tomate, 10 de melón y 7,5 de pimiento. En total, tienen 80 invernaderos de media hectárea cada uno. Además, producen sandía, pero a cielo abierto.

Ramón Palma es el encargado de la horticultura, que se hace en invernáculo.

En estas tareas trabajan unas 100 personas, pero en plena cosecha la cifra crece hasta alrededor de 140. Estos productos, a diferencia de los limones (Ver El campo es industria…), se destinan principalmente al mercado interno: llegan con marca propia al Mercado Central, en Buenos Aires. “El costo del flete es lo que más nos complica”, cuenta Ramón Palma, encargado de la producción hortícola de La Moraleja.

El tomate, por ejemplo, se cosecha en agosto, septiembre y octubre y logran producciones de 100 toneladas por hectárea.

 

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2020-07-29T16:11:33+00:00

Un «milagro productivo» que genera 1.500 empleos

EL PAÍS de Uruguay, 28 Junio 2015

En una escala pocas veces vista en Argentina, La Moraleja es el caso más impactante del poder de transformación del hombre sobre la naturaleza para generar alimentos y empleos.

Allí donde había monte salteño hoy hay 3.000 hectáreas de limones regados por goteo, probablemente la superficie más grande del mundo bajo este sistema y una fábrica que los industrializa y exporta en un 90% sus productos: aceite de limón, jugos concentrados y cáscara deshidratada. A lo que hay que agregar como actividad secundaria, si cabe el término por las dimensiones, 40 hectáreas de invernáculos para producir tomate, pimiento y melones. Y allí, donde no se podrían emplear más que una decena de trabajadores en una actividad extensiva, se brinda empleo a 1.500 personas, 400 en forma fija y 1.100 como trabajadores zafrales.

El comienzo de este milagro productivo, que el año pasado ganó en la categoría Mejor Industria Agroalimentaria en el Premio a La Excelencia Agropecuaria otorgado por La Nación y Banco Galicia, se debe a una obstinación y a un obstinado. Ignacio Blanco es un ingeniero agrónomo español que llegó a principios de los años 80 a la Argentina por encargo de la familia Sanchis para hacerse cargo del campo que habían comprado en Salta. Ignacio Blanco venía aferrado a una verdad que había aprendido en la región de León donde había nacido y apenas llueven poco más de 400 milímetros por año: sin agua no hay producción posible. Lo primero que observó fue que el campo de Apolinario Saravia tenía un régimen de lluvias variable y muy estacionado en los meses de verano. Los 800 milímetros anuales caían todos juntos y no revertían la situación de déficit hídrico de los cultivos.

Pero el agua que no venía de las tormentas estaba en el arroyo Cabeza de Vaca que pasaba por el establecimiento. El curso de agua transitaba en medio de una indiferencia absoluta sin que nadie pensara en aprovecharla. Para Blanco esta situación representaba el colmo de los sinsentidos. Se obstinó entonces en emplear muchos años para construir con recursos limitados y maquinaria propia un canal derivador del arroyo y una represa de 200 hectáreas con capacidad para almacenar 11 millones de metros cúbicos de agua. Y la pudo ubicar en la parte más alta de La Moraleja para que, por gravedad, y sin el uso de energía se pudiera regar toda la superficie. «Aquí todo el mundo estaba en contra de esta idea. Creían que estaba loco. Lo importante es que la represa funcionó y nunca se rompió. Sin agua nunca íbamos a poder regar los limones y los invernáculos y llegar a tener este proyecto productivo», afirma Blanco, hoy con más de 70 años.

Una vez construida la represa se pensó en regar cultivos de caña de azúcar. Hasta que apareció el limón. O mejor dicho el acuerdo con una de los gigantes mundiales de refrescos, cuyo nombre mantienen en la máxima confidencialidad, que les aseguró la compra por 20 años del aceite de limón.

Esto les brindó una seguridad y un horizonte para apostar fuerte en el proyecto y generó el giro definitivo a La Moraleja. Así pusieron manos a la obra y mientras las plantas de limón crecían comenzaron la construcción de la fábrica que les llevó cerca de dos años. Tuvieron que sincronizar los tiempos de la producción con los de la industria hasta ensamblar la integración completa. No fue fácil si se tiene en cuenta que el proceso comienza en plantines de limón en invernáculos que luego son injertados a pies de mandarinas, por tener un sistema radicular mejor y más sano, para luego ser trasplantados en el campo. Un proceso que lleva por lo menos cuatro años hasta que recién comienza la producción rentable del limón. De ahí en más cada planta puede llegar a producir por año 2.000 limones, aunque es muy variable.

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2020-07-29T13:23:32+00:00

El agua bendita que posibilitó el milagro productivo que genera 1500 empleos

LA NACIÓN, 27 DE JUNIO DE 2015.

En La Moraleja, una represa de 200 hectáreas almacena agua para regar por el sistema de goteo 3000 hectáreasde limones; después de cosechados, son industrializados en aceite, jugo concentrado y cascarilla para ser exportados.

APOLINARIO SARAVIA, Salta.- En una escala pocas veces vista en el país, La Moraleja es el caso más impactante del poder de transformación del hombre sobre la naturaleza para generar alimentos y empleos. Allí donde había monte salteño hoy hay 3000 hectáreas de limones regados por goteo, probablemente la superficie más grande del mundo bajo este sistema y una fábrica que los industrializa y exporta en un 90% sus productos: aceite de limón, jugos concentrados y cáscara deshidratada. A lo que hay que agregar como actividad secundarias, si cabe el término por las dimensiones, 40 hectáreas de invernáculos para producir tomate, pimiento y melones. Y allí donde no se podrían emplear más que una decena de trabajadores en una actividad extensiva, se brinda empleo a 1500 personas, 400 en forma fija y 1100 como trabajadores temporarios.

El comienzo de este milagro productivo, que el año pasado ganó en la categoría Mejor Industria Agroalimentaria en el Premio a La Excelencia Agropecuaria otorgado por la nacion y Banco Galicia, se debe a una obstinación y a un obstinado. Ignacio Blanco es un ingeniero agrónomo español que llegó a principios de los años ochenta a la Argentina por encargo de la familia Sanchis para hacerse cargo del campo que habían comprado en Salta. Ignacio Blanco venía aferrado a una verdad que había aprendido en la región de León donde había nacido y apenas llueven poco más de 400 milímetros por año: sin agua no hay producción posible. Lo primero que observó fue que el campo de Apolinario Saravia tenía un régimen de lluvias variable y muy estacionado en los meses de verano. Los 800 milímetros anuales caían todos juntos y no revertían la situación de déficit hídrico de los cultivos.

Pero el agua que no venía de las tormentas estaba en el arroyo Cabeza de Vaca que pasaba por el establecimiento. El curso de agua transitaba en medio de una indiferencia absoluta sin que nadie pensara en aprovecharla. Para Ignacio Blanco esta situación representaba el colmo de los sinsentidos. Se obstinó entonces en emplear muchos años para construir con recursos limitados y maquinaria propia un canal derivador del arroyo y una represa de 200 hectáreas con capacidad para almacenar 11 millones de metros cúbicos de agua. Y la pudo ubicar en la parte más alta de La Moraleja para que, por gravedad, y sin el uso de energía se pudiera regar toda la superficie. «Aquí todo el mundo estaba en contra de esta idea. Creían que estaba loco. Lo importante es que la represa funcionó y nunca se rompió. Sin agua nunca íbamos a poder regar los limones y los invernáculos y llegar a tener este proyecto productivo», afirma Blanco que con más de setenta años es un concentrado de voluntad y conocimiento.

Una vez construida la represa se pensó en regar cultivos de caña de azúcar. Hasta que apareció el limón. O mejor dicho el acuerdo con una de los gigantes mundiales de las bebidas gaseosas, cuyo nombre mantienen en la máxima confidencialidad, que les aseguró la compra por veinte años del aceite de limón.

Esto les brindó una seguridad y un horizonte para apostar fuerte en el proyecto y generó el giro definitivo a La Moraleja. Así pusieron manos a la obra y mientras las plantas de limón crecían comenzaron la construcción de la fábrica que les llevó cerca de dos años. Tuvieron que sincronizar los tiempos de la producción con los de la industria hasta ensamblar la integración completa. No fue fácil si se tiene en cuenta que el proceso comienza en plantines de limón en invernáculos que luego son injertados a pies de mandarinas, por tener un sistema radicular mejor y más sano, para luego ser trasplantados en el campo. Un proceso que lleva por lo menos cuatro años hasta que recién comienza la producción rentable del limón. De ahí en más cada planta puede llegar a producir por año 2000 limones, aunque de forma muy variable, logrando su pico de producción al noveno año. Su fin de ciclo es alrededor de los dieciocho años. De más está decir que toda la actividad alrededor del limón, del principio al fin, lleva mucha mano de obra. Calculan que hacer una planta de limón sale alrededor de 10 dólares. «Se hace camino al andar. Los errores son naturales, pero la habilidad esta en cambiar a tiempo y no insistir en los errores. Ésa fue nuestra gran habilidad», confiesa a modo de consejo Ignacio Blanco.

El acuerdo comercial que les aseguraba la compra del aceite de limón por veinte años también les permitió dar otra gran vuelta de tuerca en el proyecto: instalar el riego por goteo en toda la superficie plantada con limones. Viajaron a Israel y contrataron a la empresa israelí Naan Dan para que realice el diseño y asesoramiento. El acueducto lo hizo la argentina General Plastic.

En el momento de la construcción, según los técnicos israelíes, era el proyecto más grande a nivel mundial. Con la particularidad que el riego se efectúa por gravedad. Se utilizaron nada menos que 7700 kilómetros de tuberías. El riego por goteo se ajusta al concepto de producir más con menos al ser uno de los sistemas más eficientes en el uso del recurso. Se deposita la gota de agua necesaria bajo tierra evitando las evaporaciones y pérdidas que pueden ocurrir en la superficie. Además con su utilización puede eliminar enfermedades que nacen del contacto del agua con las hojas.

La decisión diaria para regar se toma a partir de la información suministrada por fito-monitores. Por medio de sensores en las hojas, en la planta y en el suelo miden el crecimiento y estiman la futura producción. Además, gracias al manejo de datos históricos de la región de temperatura y humedad pueden predecir desde el ataque de hongos hasta el momento de la cosecha. También aprovechan el sistema para fertirrigar aportando al cultivo de limones dosis de nitrógeno, fósforo y potasio.

La demanda del aceite de limón por parte de las empresas líderes de gaseosas a nivel mundial impulsó un ambicioso plan de expansión productiva en La Moraleja. El objetivo es sumar 1000 hectáreas de limones en los próximos cuatro años. Este incremento generará nuevos puestos de trabajo. Calculan que tendrán 450 personas fijas y 2100 temporales para cuando finalice el proyecto.

Si bien protagonista, el limón no es el actor exclusivo de La Moraleja. Las 15 hectáreas de tomate y melones respectivamente y las 10 hectáreas de pimiento, todo bajo invernáculo y riego por goteo, ocupan un lugar destacado a partir de la comercialización bajo su propia marca, Montesol. Facturan 2,5 millones de dólares por año y demandan una gran fuerza laboral de 4 jornales por hectárea. «Nuestra fuerza esta en ensayar todo lo que podamos, sean nuevas variedades como nuevas técnicas. Constantemente estamos adaptando, no copiando, lo bueno que vemos afuera» afirma Ramón Palma, responsable de la producción hortícola.

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2017-12-28T17:33:27+00:00

LA NACION y Banco Galicia distinguieron el esfuerzo productivo del campo

LA NACIÓN, 19 de Noviembre de 2014

Se entregaron los premios a la Excelencia Agropecuaria en dieciséis categorías; la estatuilla de Oro la ganó el Mejor Frutihorticultor, El Parque Papas, de Nicanor Otamendi

Con el restaurante central de la Rural en Palermo a pleno, y en un clima de fiesta para el campo, LA NACION y Banco Galicia entregaron anoche los premios a la Excelencia Agropecuaria, cuyo máximo galardón, el preciado Oro, correspondió a El Parque Papas, empresa especializada en el cultivo de papas, radicada en la localidad bonaerense de Comandante Nicanor Otamendi.

Este tradicional galardón desde sus comienzos tiene el objetivo de reconocer el esfuerzo y los logros de las empresas por optimizar el perfil competitivo de sus productos o servicios agropecuarios.

La velada de anoche fue tomando color a medida que se ocupaban las mesas del salón, que albergaron a unas 200 personas. Todo, con la animada conducción de Eleonora Cole y Oscar Gómez Castañón.

Entre los invitados estuvo Julio Cobos, quien tras saludar a los organizadores y a algunos de los ternados, dijo en calidad de precandidato presidencial por UNEN que «el campo necesita seguridad institucional, reglas claras y mejorar la articulación público-privada». El ex vicepresidente se mostró, además, preocupado por la situación de las economías regionales.

También estuvieron el presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, y ejecutivos del Banco Galicia y del diario LA NACION.

En esta 12a. edición del premio participaron 16 categorías para las que se presentaron 211 trabajos que merecieron una ardua tarea del jurado, integrado por Fernando Villela, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (Fauba); Gustavo Oliverio, de la Fundación Producir Conservando; Rodrigo Bunge, consultor agroindustrial; Marcelo Mc Grech, de Banco Galicia, y Félix Sammartino, de LA NACION.

Tras agradecer el apoyo del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva) y de la empresa automotriz Toyota para la realización del evento, José Claudio Escribano, adscripto a la Dirección de LA NACION, dijo que «un premio es inconcebible si no cumple el doble propósito de estimular a quien lo recibe por haber sobresalido de verdad en relación con sus pares, y de provocar, por otro lado, la emulación, no el asombro, por parte de quienes razonan sobre un acto de entrega de galardones».

Y al dirigirse a los participantes, el directivo no ahorró elogios y felicitó a todos. «Felicito con agradecimiento a los 211 productores, investigadores, industrias, emprendimientos profesionales, empresas e instituciones, tanto del sector público como del sector privado, que en número aún mayor que el del año último han venido a realzar, en definitiva, esta justa de la excelencia».

Por último, Escribano recordó que para LA NACION «después de casi un siglo y medio de compenetración cotidiana con las alegrías y desazones de los productores y con las grandes cuestiones de la actividad agropecuaria, se puede reafirmar que el conjunto de las presentaciones ha evidenciado, una vez más, las calidades presentes en el campo y en cuantos están vinculados, desde otros ámbitos, a sus realizaciones, a sus sueños e inspiración. Si estos ejemplos cunden y se prenden de ellos, ganará el país».

El momento más esperado

En tanto, por el Banco Galicia habló Juan Sarquis, gerente de Banca Mayorista, quien elogió, entre otros conceptos, la pasión de los productores agropecuarios por invertir.

A medida que la noche avanzaba, entre plato y plato en mesas de animadas tertulias, se fueron anunciando los dieciséis premios por categoría, hasta que, a los postres llegó el momento más esperado: la elección del mejor entre los mejores. En un paréntesis, se reconocieron los 75 años de actividad cumplidos por la casa consignataria Colombo y Magliano, a la que se le entregó una distinción.

Así se llegó al momento culminante cuando el establecimiento El Parque Papas, previamente coronado como el Mejor Frutihorticultor, recibió el Premio Oro a la Excelencia Agropecuaria. El jurado justificó tan alta distinción en el compromiso, el trabajo, el esfuerzo y la responsabilidad del ganador para impulsar nuevos proyectos que proponen una mejora contínua.

Esta empresa inició sus actividades en 2002 y pasó de producir 1300 toneladas de papa a las actuales 37.000 toneladas obtenidas con 35 empleados. Actualmente tiene ventas por 85 millones de pesos.

También se la distinguió porque, además de incorporar agricultura de precisión y adelantos tecnológicos en todos sus procesos productivos con el menor impacto ambiental, inició durante el año pasado la exportación a Brasil.

Reconocimiento a la dedicación

Las 16 categorías y los galardonados

Agricultor

Alberto Marchioni, exportador de maíz pisingallo.

Bodeguero

Cardón del Valle. Trabaja con cuidado especial de sus viñedos.

Cabañero

Alberto Guil, generador de grandes campeones Angus.

Educador

Asociación Fediap

Extensión Agropecuaria

Centro de Reproducción de la Facultad de Veterinaria UNLP

Fabricante de Maq.

Agrícola Plá, fabricante de equipos fertilizadores.

Forestador

Novartis y Grupo Manejo Forestal.

Frutihorticultor

El Parque Papas, productor de papas para industria y semilla.

Industria Agroalimentaria

La Moraleja: produce cítricos, granos, hortalizas y maderas.

Innovación y Desarrollo

Agroceres Pic Argentina, empresa dedicada a la genética del cerdo.

Productor Ganadero

Ganadera La Paz, por su manejo ante inclemencias climáticas.

Productor Lechero

La Ramada: ordeña en cuatro unidades en sistema confinado.

Productor Porcino

Cabaña Argentina-Pacuca, por su tecnología productiva.

Propuesta Agroturística

Cultivos y Cosecha SA, de la Estancia Jesuítica Las Carreras.

Trabajo de Investigación

Prog. Agronegocios Fauba.

Gestión Ambiental

OVIS XXI

 

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2017-12-28T17:37:30+00:00